MI PERRO TIENE CATARATAS, YA NO ES EL MISMO.

Una de las patologías oculares más frecuentes en los perros es la esclerosis nuclear. Se trata de un cambio en la transparencia del cristalino asociado a la edad y se diferencia de una auténtica catarata en que no es una patología sino un cambio senil. Un ojo con cataratas es un ojo enfermo, y como tal requiere tratamiento y seguimiento. Un ojo con esclerosis nuclear no es un ojo enfermo, no se agrava y no requiere tratamiento.

Este proceso ocurre también en las personas. Sin embargo, los perros no requieren de tanta agudeza visual para su vida cotidiana; en los perros, la visión es secundaria. El mundo de los perros es un mundo de olores, no de colores. Para una persona un pequeño déficit visual supone un gran impedimento. Si los perros tuvieran que leer o enhebrar agujas, estos pequeños cambios en la capacidad visual supondrían también un importante hándicap.

La esclerosis nuclear es un cambio senil que se produce como consecuencia del endurecimiento (y pérdida de transparencia) del núcleo del cristalino, de la porción central del cristalino. Es una evolución normal del cristalino, no es consecuencia de ninguna patología. Durante el día, como la pupila está más cerrada, lo que vemos a través de ésta es, prácticamente, el núcleo, la parte central del cristalino. En los perros con esclerosis nuclear la pupila coincide con área central opacificada. Si dilatamos la pupila farmacológicamente, como hacemos en la consulta, vemos que la periferia del cristalino sigue siendo transparente. Esto es lo que les ocurre a los perros de noche, se dilata la pupila y curiosamente tienen mejor visión nocturna.

El propietario suele alarmarse porque ve normalmente al perro de día y lo que ve es que presenta cataratas. Como es un cambio senil, va asociado a otros cambios propios de la edad: déficit cognitivo, artrosis, artritis…. En definitiva, el dueño ve que su mascota tiene mucha menos actividad y alegría asumiendo que las cataratas le impiden llevar una vida normal. Sin embargo, el déficit visual no es significativo y es un cambio tan progresivo que el perro ha ido adaptándose a él sin problemas. Si operásemos las “cataratas”, como nos piden muchos propietarios en estos casos, el perro no cambiaría. Su perro no es que haya dejado de ver bien, es que ha dejado de ser joven.

Dr. Mauro Hernández

Veterinario

SOBRE LAS ESPIGAS CLAVADAS EN LOS PERROS

Durante estas últimas semanas hemos atendido en OCUVET numerosos perros con alguna espiga clavada.labrador

Los paseos por el campo, por zonas donde abundan las malas hierbas, ocasionan este peligro tan habitual en los perros, y en especial los de pelo largo.  Ellos caminan con la cabeza agachada, olisqueando todo lo que encuentran en su camino  y, por el especial diseño de las espigas, no sólo se enredan en el pelo del perro sino que además avanzan hasta penetrar en su piel, entre sus dedos o en sus orificios naturales: ojos, oídos, hocico… pudiendo llegar a producirles heridas graves.Gramineas

Detectaremos que nuestro perro necesita acudir a OCUVET si:

–   El perro tiene un ojo medio cerrado e inflamado: la espiga le producirá muchas molestias, dolor e, incluso, úlceras en la córnea.  En muchas ocasiones, la espiga está oculta en el globo ocular y el párpado o puede alojarse en el tercer párpado.

–   El perro se lame las extremidades de manera insistente, y si tiene una espiga entre los dedos de la pata puede acabar con un absceso de pus.

–   El perro empieza a mover la cabeza de un lado al otro bruscamente y en ese caso puede que tenga una espiga en el oído.

–   El perro estornuda sin razón y con mucha fuerza, arruga la nariz y se frota el hocico con las patas hasta el punto de llegar a hacerse heridas. Con estos movimientos intenta expulsar la espiga, pero es muy posible que permanezca ahí, llegando a producir pus o secreciones que pueden empeorar.

En todos estos casos, la espiga nunca saldrá por sí misma. La fisonomía de la espiga es tal que tiende a penetrarse más y producirá mucho más daño del inicial.  Por lo tanto, te aconsejo que me lo traigas a OCUVET pidiendo cita en 91 859 13 39 o a través de cita previa online.  La visita será muy corta y en unos minutos tu perro seguirá tan contento corriendo y jugando feliz.

Dr. Mauro Hernández

OCUVET

Tel. 91 859 13 39

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